Neko rig para el black bass de Orellana
El Neko rig que funciona en las encinas de Orellana

En el embalse de Orellana, Badajoz, las encinas semisumergidas señalan uno de los escenarios más atractivos para el black bass, aunque también reúnen lucios. La clave está en pescar la transición entre la madera y las manchas de vegetación sumergida, donde el bass encuentra sombra, emboscada y alimento.
El montaje comienza con una lombriz recta de 10 a 13 centímetros. En agua clara o con peces muy presionados conviene reducirla a 7,5-10 centímetros. Se coloca una goma de Neko a un tercio de la cabeza y se inserta un clavo de tungsteno de 1,8 a 2,6 gramos para trabajar fondos de dos a cuatro metros. El anzuelo Neko, talla 1 o 1/0, se clava bajo la goma, dejando la punta bien expuesta.
Montaje y presentación entre ramas
Un carrete de tamaño 2500 o 3000, caña de 2,10-2,40 metros y acción medium light o medium forman un conjunto preciso. El fluorocarbono de 0,28-0,33 milímetros ofrece discreción; cuando el señuelo roza madera, subir a 0,35 milímetros evita cortes. Un trenzado fino con bajo de fluorocarbono mejora la detección de las picadas.
El lanzamiento debe caer junto a una rama, una punta de piedra o el borde exterior de la hierba. La línea queda semitensa mientras el Neko desciende con una vibración irregular. Después llegan dos o tres sacudidas cortas y una pausa de tres a ocho segundos. La picada suele aparecer durante la caída o cuando la lombriz permanece inmóvil; en días difíciles, una pausa de hasta quince segundos marca la diferencia.
En primavera rinde cerca de las orillas y coberturas del embalse. En verano conviene buscar los bordes de vegetación y piedra entre tres y ocho metros, mientras que en otoño el bass acepta muy bien esta presentación lenta junto a las encinas. La cola de Orellana, los alrededores de Talarrubias y el puente del Cogolludo ofrecen cambios de fondo donde el montaje puede pasar de la rama a la hierba sin perder contacto.
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