El pulpo entre roca y corriente
El pulpo de Cedeira, entre roca y corriente

Con la marea cambiando frente a Cedeira, en la costa norte de A Coruña, las nasas descienden hacia una ría de 744,2 hectáreas. Allí vive el pulpo común, Octopus vulgaris, una criatura de roca, sombra y paciencia que forma parte del paisaje marinero gallego. La boca de la ría se abre entre O Ensebadoiro y A Chirlateira, hacia un mar que puede mostrarse áspero incluso cuando el puerto parece tranquilo.
La nasa, una historia de paciencia
La pesca artesanal del pulpo tiene otro ritmo. La embarcación avanza despacio, el cabo desaparece bajo el agua y cada levantada trae la incertidumbre de las corrientes. La nasa de pulpo es un símbolo de esa relación diaria con el litoral: una herramienta sencilla, selectiva y ligada al conocimiento de los canales, las puntas y los fondos de piedra.
En Cedeira suelen encontrarse ejemplares de dos o tres kilos, suficientes para convertir una captura en una comida larga. La carne exige mimo y fuego bien controlado. En las casas y tabernas de la villa aparece á feira, cortado en rodajas sobre madera, con aceite, pimentón y sal; también llega a la mesa con cachelos o marcado a la brasa.
La cocina conserva el carácter de la ría. El pulpo comparte protagonismo con la empanada y el percebe en celebraciones marineras, mientras el aroma del carbón se mezcla con la humedad salada del puerto. Cada plato cuenta algo de la costa: la roca donde se esconde el animal, el trabajo paciente de la cofradía y la mano que sabe cuándo retirar la olla.
Al caer la noche, Cedeira cambia de color. En los muelles quedan las luces reflejadas sobre el agua y, detrás de las ventanas, una cazuela mantiene caliente el pulpo recién preparado, con los cachelos absorbiendo el aceite y el pimentón mientras la ría respira al otro lado.