Black bass de agosto en Orellana
Orellana despierta con el black bass pegado a la encina

El embalse de Orellana mantenía el 17 de agosto un nivel alto, cerca del 71,66 %, con unos 579 hm³ de agua. Esa reserva deja mucha estructura sumergida disponible y mantiene al black bass junto a las puntas de encina, los cambios de fondo y las sombras de madera durante las primeras horas.
Al amanecer, la apuesta más clara es un paseante de 9 a 12 centímetros trabajado despacio junto a la madera. Las zonas de 0,5 a 2 metros concentran la actividad inicial, sobre todo en entradas de bahía, resaltes y orillas donde la sombra rompe la lámina de agua. Los ataques suelen llegar tras una pausa corta, cuando el señuelo queda suspendido cerca de una rama.
La ventana útil termina con el sol alto
La franja más productiva se extiende desde la salida del sol hasta las nueve o diez de la mañana. Con el calor y la luz directa, el bass abandona parte de la superficie y busca 2 a 4 metros, especialmente junto a líneas de encina caída, piedra cercana y transiciones de fondo. En ese momento funcionan mejor un vinilo finesse o un crank corto.
Para lanzar entre ramas conviene usar trenzado de 0,10 a 0,14 milímetros y un bajo de fluorocarbono de 0,25 a 0,33. Los triples deben estar afilados: el primer golpe puede ser violento y cualquier enganche flojo permite que el pez alcance la madera. La recuperación alterna tirones breves con pausas, sin alejar el señuelo de la estructura.
El lucio queda en segundo plano durante este agosto cálido, mientras el black bass domina las orillas sombreadas de Orellana. Cuando el viento riza ligeramente el agua, las puntas ganan confianza y los peces se separan unos metros de la encina; al clarear la superficie, vuelven a hundirse bajo las ramas, donde el embalse guarda su pulso de verano.
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