Wacky sin plomar para el black bass de Orellana
Black bass en Orellana con wacky sin plomar

En Orellana, embalse del Guadiana en Badajoz, los claros entre las eneas ofrecen uno de los escenarios más finos para trabajar un wacky sin plomar. El black bass patrulla allí en poca agua, sobre todo en primavera y otoño; marzo también puede regalar peces grandes. Durante el verano, el amanecer y la última hora concentran la actividad, especialmente junto a sombras, rocas y vegetación sumergida.
Montaje ligero y caída natural
La combinación más equilibrada lleva un stickbait de vinilo de 4 o 5 pulgadas, anzuelo wacky fino del número 1/0 o 2/0 y fluorocarbono de diámetro contenido. El anzuelo se clava en el centro del señuelo, sin añadir plomo. Así, el vinilo abre sus extremos mientras planea y cae despacio en los huecos, sin atravesar de golpe la capa superior donde suele cazar el bass.
Una caña spinning de 6’6” a 7’2”, acción fast y potencia media-ligera transmite cada toque; un carrete 2500 o 3000 mantiene la presentación limpia. En agua clara funcionan mejor los colores naturales. Con sol fuerte o agua algo tomada, los tonos oscuros ganan presencia. El lanzamiento debe entrar al claro, no golpear la enea, y la línea debe quedar ligeramente destensada durante la bajada.
La secuencia es sencilla: dejar caer, contar hasta el fondo, dar uno o dos toques suaves y detenerse otra vez. Primero se cubren los 0,5 a 2 metros; si no hay respuesta, conviene alargar la pausa y buscar entre 2 y 4 metros, junto a bordes, puntas y transiciones entre agua limpia y cobertura. La picada suele sentirse como un peso que se desplaza. En ese instante, una elevación firme de la caña separa al black bass de las eneas y el vinilo vuelve a quedar suspendido sobre el claro.
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