Anzuelos: partes, medidas y tipos
El anzuelo es la única parte del equipo que toca al pez, y la más barata de todas. Por eso su elección se deja a menudo para el final, aunque es justo él quien decide si el pez sigue prendido tras la clavada.
De qué se compone un anzuelo
Un anzuelo tiene cuatro partes de trabajo: la anilla, con la que se fija al hilo, la tija — el tramo recto desde la anilla hasta la curva, la curva misma y la punta con su muerte. Cada una gobierna algo distinto: la anilla el modo de anudar, la tija cómo sujeta el cebo, la curva para qué talla de pez está pensado, la punta con qué esfuerzo penetra.
Las partes se detallan en Elementos constructivos del anzuelo, y la definición general en Anzuelos de pesca.
Por qué hay tantos rasgos de clasificación
Un anzuelo no se describe con una propiedad sino con un conjunto de propiedades independientes. La forma de la curva no dice nada sobre la inclinación de la anilla, ni el número de puntas sobre el uso previsto. Dos anzuelos pueden coincidir en un rasgo y ser incompatibles en otro.
Todos los rasgos se tratan por separado en la subcategoría Tipos de anzuelos.
Medidas: por qué los números no coinciden
El tamaño se indica con un número, pero no existe un sistema único de numeración. Cada fabricante usa su escala, y un anzuelo con el mismo número puede tener distinto tamaño en dos catálogos. Conviene comparar por medidas reales, no por la cifra del envase. Cómo funcionan las escalas — en Numeración de anzuelos.
El anzuelo se ajusta al bajo de línea, no al pez
Un error frecuente es elegir el anzuelo por el tamaño del pez esperado. En realidad se ajusta al grosor del bajo y al tamaño del cebo: uno demasiado grande resulta más visible y clava peor, uno demasiado pequeño se abre bajo una carga para la que no estaba pensado.
Además el anzuelo está ligado al nudo: no todo nudo sirve para todo tipo de anilla. Los nudos de anzuelo tienen su propia subcategoría en Nudos de pesca.
El filo pesa más que la forma
Ni el anzuelo mejor elegido trabaja si se ha embotado. La punta no se estropea con el pez sino con el fondo: piedras, conchas y ramas sumergidas la desgastan en unos pocos lances, y el pescador no lo ve.
La comprobación es sencilla y no necesita herramientas: se pasa la punta por la uña sin apretar. Un anzuelo afilado engancha y deja marca; uno romo resbala. El que resbala se cambia — afilarlo en la orilla suele llevar más tiempo y salir peor que anudar uno nuevo.
La segunda razón por la que un anzuelo deja de sujetar es que se abre. Eso significa que se tomó para otra carga, no que sea defectuoso: el alambre fino está pensado para pesca delicada y se abre con un pez grande por diseño, no a pesar de él.
Qué más hay en esta categoría
Además de la construcción y las medidas, aquí está Datos curiosos sobre anzuelos — sobre el origen de la forma y su fabricación. Con qué se ata el anzuelo se ve en Hilo de pesca.