Emerillones: para qué sirve el giro

El emerillón es una pieza con dos anillas unidas por un mecanismo giratorio: un barril, un rodamiento o simplemente un eje libre. Su trabajo es uno solo: permitir que los dos extremos del hilo giren de forma independiente, sin transmitir la torsión de uno a otro.

De dónde viene la torsión

Cualquier señuelo o pez que gira hace girar también el hilo al que está atado. Sin emerillón, esa torsión avanza por todo el recorrido hasta el carrete, donde el hilo empieza a enrollarse de forma irregular en la bobina y forma lazos al lanzar.

El emerillón rompe esa cadena: la torsión se disipa en su eje giratorio y no llega más allá, hasta el carrete.

No toda pieza con dos anillas es un emerillón

Un simple ocho metálico o una anilla conectan, pero no giran libremente bajo carga: la torsión pasa a través de ellos casi sin resistencia. Un emerillón de verdad gira precisamente bajo la carga para la que está calculado, y esa cifra —la carga de trabajo— es la que va indicada junto al número.

Por eso el emerillón se elige no por el aspecto, sino por si el eje gira con la mano bajo un esfuerzo comparable al de trabajo.

Dónde el emerillón sobra

Un señuelo o cebo que no gira por sí mismo —una plomada o un cebo estático— no genera torsión, y ahí el emerillón es solo una pieza de más y un punto de fallo de más. Se coloca donde hay una fuente de giro, no en cada montaje sin excepción.

El emerillón de tres vías: la excepción de las dos anillas

El emerillón triangular (three-way) no tiene dos anillas, sino tres: la tercera sirve de punto para una derivación aparte, casi siempre un bajo corto con plomada o cebo, mientras el hilo principal sigue hacia el señuelo o el anzuelo.

Es el único tipo de emerillón que no se limita a unir dos extremos, sino que ramifica el montaje; el resto de las formas siempre tienen exactamente dos salidas.

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