Lo que el pez ve bajo el agua
El color del señuelo en la caja y el color de ese mismo señuelo en profundidad son colores distintos. Lo que los cambia no es el señuelo, sino el agua entre él y el ojo del pez.
El agua consume el espectro por orden
Las ondas largas se apagan más rápido que las cortas. El primero en desaparecer es el rojo, luego el naranja y el amarillo; la parte azul-verde llega más profundo que ninguna. En agua transparente, un señuelo rojo deja de ser rojo ya en los primeros metros: se vuelve gris y después negro.
En agua turbia el orden es otro
Las partículas en suspensión y la materia orgánica disuelta funcionan al revés: apagan la onda corta más que la larga. Por eso en agua turbia y de turbera lo que llega más lejos es el amarillo-verde, y el azul es el primero en desaparecer. Aquí no hay una regla única para todas las aguas.
Desde abajo se ve la silueta, no el color
El depredador a menudo ataca de abajo arriba, y el señuelo para él es una mancha oscura sobre un fondo de superficie clara. En esa posición el tono no se percibe en absoluto: se perciben el contorno y el tamaño. Por eso el perfil y un cuerpo voluminoso deciden más que la pintura.
La ventana de Snell
Por la refracción en el límite entre el agua y el aire, todo lo que hay sobre el agua cabe para el pez en un cono de unos 97 grados sobre su cabeza. Fuera de ese cono, la superficie actúa como un espejo y refleja el fondo. De ahí el viejo consejo de no quedarse sobre un fondo claro por encima del pez.
Los ojos están colocados a los lados
En la mayoría de los peces los ojos están separados a los lados de la cabeza: el campo de visión es amplio, casi circular, y la zona que ven ambos ojos a la vez es estrecha y queda por delante. Es justo ahí donde el depredador lleva la presa antes de atacar: el señuelo recorre el último metro justo delante de su morro, no de lado.
El pez sí tiene visión del color
En la retina de la mayoría de los peces de agua dulce hay conos, células responsables de distinguir el color. Es decir, el órgano para eso existe, y la pregunta no es si el pez ve el color, sino cuánto color le llega a través de la masa de agua.
Contraste en lugar de tono
Cuanta menos luz y más turbidez hay, más decide la diferencia entre el señuelo y el fondo, y no el color en sí. Por eso en agua sucia funcionan los extremos —el negro y el flúor—, mientras que los tonos naturales y delicados se funden con el fondo y desaparecen. Más detalles en la ficha sobre la transparencia del agua.
Lo que no escribimos aquí
No damos profundidades en metros a las que «desaparece» cada color. Esas cifras están medidas en agua marina limpia, y en nuestras aguas la transparencia cambia cada día: trasladarlas a un río sería inventar una precisión que no tenemos.