Punzones, cabo y comunicación

La lista es corta, y cada punto responde a la pregunta «qué hace la mano en los primeros minutos». Todo lo que obliga a estirarse más allá del largo del brazo queda fuera de la lista.

Los punzones de hielo

Dos mangos, cada uno con su punta, unidos por un cordón y colgados del cuello, de modo que estén en las manos sin buscarlos. El sentido está en la física del borde: el hielo mojado no sujeta la palma en absoluto, la fricción ahí es casi nula, y cuanto más fuerte tira la persona para salir, más resbala de vuelta al agua. La punta crea un agarre puntual donde la mano no lo tiene.

El cabo de lanzamiento

Una cuerda que se lanza desde una distancia segura. El DSNS recomienda llevarla encima, y todo el protocolo de la DLRG se basa en ayudar desde la distancia. No nombramos la longitud: cada servicio la da distinta, y lo esencial no está en los metros, sino en que la ayuda llegue no a pie sobre el hielo, sino con una cuerda desde la orilla.

La pértiga

Con ella se comprueba el camino por delante. Responde a la pregunta «aquí aguanta» y no responde a la pregunta «más allá aguanta», por eso va junto con la lista de lugares, y no la sustituye.

Una tabla o una rama junto al agujero

Un punto que parece extraño hasta que se imagina el boquete debajo de uno mismo. Es aquello a lo que se agarrará quien cayó, y lo que se le tenderá sin acercarse hasta él. El DSNS la nombra directamente en la lista de lo que se mantiene junto al agujero.

El teléfono que sobreviva al agua

En una funda impermeable y sobre el cuerpo, no en una caja. Un teléfono mojado no llama, y un teléfono en una mochila en la orilla no existe para quien está en el agua. El número del servicio en España es el 112; en otros países es distinto, y se averigua de antemano, no en el momento en que hace falta.

Lo que no está en la lista

Nada que exija las dos manos libres o motricidad fina. No es un juicio sobre la calidad de esas cosas, sino la consecuencia del mismo hecho de los pocos minutos: para cuando hagan falta, los dedos ya no obedecen. Qué hacer después: una ficha aparte.


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