Por qué no se sale solo al hielo
No es un consejo de prudencia, sino una consecuencia del protocolo. Todas las descripciones de rescate ajeno parten de que hay otra persona cerca, y sin esa condición no queda nada de ellas.
Lo que una persona en el agua no puede hacer
Lanzarse un cabo. Alcanzarse una rama. Marcar un número con las manos mojadas y entumecidas. La DLRG escribe directamente que ya a los pocos minutos las extremidades se entumecen tanto que los intentos de autorrescate fracasan, y llamar al servicio también es una acción de las manos.
Qué hace el compañero que el equipo no hace
Mantiene la distancia y se queda sobre hielo firme. La peor opción de rescate es ser el segundo en el mismo boquete, por eso el compañero no corre hacia él: tiende el cabo desde lejos y llama al servicio. Dos personas en el agua no son el doble de oportunidades, sino dos víctimas.
La distancia también es equipo
Se camina no uno al lado del otro, sino en fila con un intervalo. Un grupo en poco espacio figura en la lista del DSNS entre lo que no se hace: al juntarse, las personas cargan la misma zona y se hunden juntas. El intervalo convierte a dos personas en un rescatador y un accidentado, en vez de en dos accidentados.
El tercero que no está en el hielo
Alguien en la orilla que conoce la ruta y la hora de vuelta. Es el único elemento que funciona cuando todo lo demás ha fallado: cuando nadie ha llamado al servicio, lo llama quien esperaba la vuelta.
Cómo encaja esto con el método de pesca
Mal, y hay que decirlo en voz alta. La colocación de aparejos fijos reparte a los pescadores por una gran superficie, y la ronda de agujeros los estira en el tiempo. Por eso el intervalo se mantiene de modo que se vean entre sí, no de modo que no estorbe a la pesca.