Qué es un flotador fijo
El flotador fijo va sujeto al hilo y no se mueve por él. Se sujeta con tubos de silicona en la quilla, con un adaptador de flotador desmontable o pasando el hilo por la anilla. La consecuencia es una y es la principal: la profundidad de pesca choca con el largo del aparejo.
Por qué la profundidad choca con la caña
Al pez capturado hay que sacarlo del agua. Si del flotador al anzuelo hay más que el largo de la caña junto con el hilo, no hay adónde levantar el montaje: el flotador ya está en la puntera y el anzuelo sigue bajo el agua.
Es la geometría del aparejo, no un defecto de un modelo concreto: se cuenta la profundidad contra la longitud de la caña. No hay manera de sortearla salvo pasando al flotador corredizo.
Qué da la sujeción inmóvil
La profundidad se marca una vez y no se desajusta. El montaje llega al punto ya armado, el flotador se pone de pie nada más caer al agua y la primera picada ya se lee: no hay segundos mientras el hilo pasa por la anilla.
La clavada también va sin recorrido en vacío: el hilo de la puntera al anzuelo es uno solo, sin tramos sueltos.
Tubo de silicona, adaptador, lazo
El tubo de silicona es un trozo de tubo en la quilla; aguanta por rozamiento, se cambia de sitio con la mano, es lo más barato y el culpable más frecuente de que el flotador resbale. El adaptador es una pieza con pinza que permite cambiar el flotador sin deshacer el montaje. El lazo es el hilo pasado por la anilla.
Cuanto más aprieta la pieza el hilo, antes se rompe el hilo en ese punto: el hilo recuerda el doblez y más tarde revienta justo ahí.
Qué se rompe primero
El tubo de silicona se agrieta con el sol y la helada; el adaptador se desgasta. El flotador empieza a resbalar, la profundidad cambia en mitad de la pesca, y por fuera parece que «el pez ha dejado de picar».
Se comprueba con el dedo: el flotador debe moverse por la quilla con un esfuerzo que se nota. Si va suelto, se cambia antes de que dé problemas.
Dónde gana y dónde pierde
Gana a poca y media profundidad: más rápido, más preciso, menos piezas, menos puntos de fallo. Pierde donde la profundidad supera el aparejo: ahí no trabaja en absoluto.
Aparte pierde con viento fuerte: el tramo de hilo de la puntera al flotador va tenso y hace vela, y el montaje se desplaza del punto.
Lo que aquí no escribimos
A partir de qué profundidad «toca pasar al corredizo». El límite no se cuenta en metros, sino comparando: la profundidad contra el largo de tu aparejo. Aquí no hay una cifra general ni puede haberla.