Cómo elegir el hilo de pesca
La elección del hilo no empieza por el hilo. Primero se sabe con qué y cómo se pesca, y solo entonces queda claro qué hilo encaja aquí. El error más frecuente es tomar más resistente donde hace falta más fino.
Primero el equipo, después el hilo
La caña tiene una acción: el rango de peso con el que trabaja. El carrete tiene una bobina de cierta capacidad. Ambas cifras acotan la elección antes que el pez. Un hilo más fuerte que el equipo no lo salva, lo rompe: en un enganche no cede él, sino lo que cuesta más.
El segundo límite es el freno del carrete. Debe ceder antes de que el hilo llegue a su límite; si no, el margen de resistencia no sirve de nada.
Más fino no es más débil, es más lejos
Un hilo más fino da un lanzamiento más largo, menos resistencia en la corriente y un hundimiento más rápido del señuelo. En agua clara además se ve menos. En condiciones tranquilas gana, pues, lo fino y no lo fuerte.
El grosor se sube por un motivo concreto: troncos, piedra, banco de mejillones, dientes de depredador o un lanzamiento largo con un cebador pesado. Sin motivo no hay razón para engrosar.
Cuánto bobinar
La bobina se llena casi a ras del borde, dejando uno o dos milímetros. El motivo es físico: el hilo sale de la bobina en espiras por el borde, y cuanto más cerca del canto queda, menos roza. Una bobina poco llena acorta el lanzamiento; una demasiado llena suelta bucles.
Si hay menos hilo que capacidad de bobina, debajo se pone un relleno: hilo más barato o cordel. La capacidad está escrita en la propia bobina: diámetro y metros.
El invierno cambia las reglas
Con helada el nailon se endurece y guarda las espiras con más fuerza que en verano. El trenzado se comporta de otro modo: absorbe agua y se congela dentro de las anillas, pegándolas con hielo.
Por eso en invierno al equipo ligero se le pone con más frecuencia nailon fino o fluorocarbono, y el trenzado solo donde no se puede prescindir de la sensibilidad, con las anillas tratadas antes de salir.
Qué hilo para cada método
Donde hace falta sensibilidad a distancia — vertical, lanzado largo, feeder — trabaja la línea trenzada: transmite el toque sin retraso. Donde hace falta amortiguación — pesca de carpa, montaje de flotador, pesca con anzuelo fino — encaja mejor el monofilamento.
Donde el pez es desconfiado o el agua es clara, al hilo principal se le añade un tramo de fluorocarbono: los bajos de línea tienen su propio apartado.
Tres errores que cuestan peces
El primero: comprar margen de resistencia en lugar de revisar el nudo. El segundo: poner trenzado donde hace falta elasticidad y desgarrar la boca del pez en la clavada. El tercero: no cambiar el hilo durante años, porque envejece aunque no se pesque.