Cuidado y almacenamiento del hilo
El hilo no se estropea solo por los peces. El nailon envejece por sí mismo — por el agua y el sol — y un carrete que ha pasado el invierno en el balcón puede fallar en la primera picada. El cuidado se reduce aquí a unas pocas cosas sencillas.
El nailon envejece sin tu participación
La línea de monofilamento está hecha de nailon, y el nailon absorbe agua y se degrada con la radiación ultravioleta. Un hilo que ha pasado una temporada a pleno sol pierde parte de su resistencia aunque nunca se haya pescado con él.
Por fuera no se nota. Se comprueba de otro modo: se toma un tramo del largo de la palma y se tira. El nailon fresco se estira y vuelve; el viejo se rompe en silencio y sin resistencia.
Al trenzado no le teme el sol, pero se desgasta
El trenzado tiene otra debilidad. La radiación ultravioleta casi no le afecta, pero en cambio se desgasta contra las anillas, la piedra y las conchas. No se desgasta todo el hilo, sino las primeras decenas de metros: las que pasan por las anillas con más frecuencia.
Por eso el trenzado no se tira entero: se rebobina con el extremo hacia dentro y el tramo desgastado queda abajo.
Cómo guardarlo
Tres condiciones, y las tres dicen lo mismo: oscuro, fresco, seco. La bobina se guarda en una caja cerrada o en una funda, lejos de la ventana y del radiador. Después del agua salada el equipo se enjuaga con agua dulce: la sal queda en el hilo y acelera el desgaste de las anillas.
Las mismas reglas valen para el resto del equipo: el procedimiento para la caña está aparte — cuidado y almacenamiento de la caña.
Al hilo lo corta el equipo, no el pez
La causa más frecuente de una rotura repentina no es el hilo viejo, sino una mella en una anilla de la caña o en el rodillo. Una grieta del ancho de un cabello actúa como una cuchilla y sierra el hilo en unos pocos lanzamientos.
La prueba es sencilla: se pasa por la anilla una media de nailon o un bastoncillo de algodón. Si engancha una fibra, la inserción está partida y se cambia ella, no el hilo. La revisión lleva un minuto y se hace una vez por temporada.
Cuándo cambiarlo
El motivo es el estado, no el calendario. Conviene cambiarlo si el hilo se ha aclarado o enturbiado de forma visible, si al tacto se notan asperezas, si rompe en el nudo con la carga habitual o si al salir del carrete queda como un muelle y no se endereza.
Lo último atañe justamente al nailon: ese muelle se llama memoria y en el hilo viejo es más fuerte. El análisis está en el artículo sobre el monofilamento.