Qué es un plomo fijo
Un plomo fijo no se mueve: va apretado sobre la línea, atado o montado en un brazo lateral propio. El pez que toma el cebo arrastra el peso consigo desde el primer momento.
De dónde sale la autoclavada
El pez se aleja con el cebo, la línea se tensa, el peso no cede — y el anzuelo entra solo. El pescador no tiene que sostener la caña ni adivinar el momento.
Por eso el montaje fijo se volvió el habitual donde la caña se deja en el soporte: lo que en el corredizo habría sido una picada perdida, aquí es un pez clavado.
Y de ahí también su límite
Un pez desconfiado que topa con el peso suelta el cebo. El mismo mecanismo que clava al pez activo espanta al pasivo — y en eso consiste toda la elección entre el fijo y el corredizo.
Formas de sujetarlo
Tres principales: apretar un perdigón directamente sobre la línea, atar el plomo a un brazo lateral propio, o encajarlo entre dos topes tan justo que no pueda moverse.
El brazo es lo más cómodo: el plomo cuelga de su propio eslabón y en un enganche se parte justamente él — véase cómo no perder el plomo.
El perdigón corta la línea
El modo más simple — y el más peligroso. Apretado de más, el perdigón aplasta la línea y la rotura llega justo ahí y no en el nudo. El daño no se ve a simple vista.
Por eso el perdigón se aprieta hasta que sujeta y no «para asegurar», y no se recoloca varias veces: cada retirada deja marca. Para eso el plomo es blando — véase la entrada sobre los materiales.
Aquí la forma pesa más
En el montaje corredizo el plomo puede desplazarse por la línea; en el fijo no tiene adónde. Si la corriente lo mueve, mueve todo el montaje con el cebo — por eso en agua con corriente se eligen formas que agarren el fondo.
Varios perdigones en vez de uno
El mismo peso puede componerse de una pieza o de varias pequeñas repartidas por la línea. Una hace caer el cebo recto hacia abajo; varias lo dejan caer más despacio y más abierto.
En la pesca a flote esa es la palanca principal: con el reparto se gobierna la velocidad de caída sin cambiar el peso total.
Lo que aquí no afirmamos
A partir de qué peso la autoclavada empieza a funcionar de fiar. Depende del pez, del anzuelo y de cómo quede el montaje, y no encontramos fuente comprobada para un número general. La señal es simple: las picadas vacías han cesado, luego el peso basta.