Pesca con aparejos fijos: reparto y ronda
El punto: no es uno solo, hay tantos como aparejos. La presentación: el pez vivo cuelga solo, sin la mano. El ritmo: la velocidad de la ronda con la que el pescador los recorre. La salida: cuando el aparejo lleva varias revisiones sin decir nada.
En los tres métodos vecinos la persona hace algo con el señuelo. Aquí no hace nada con él: los aparejos quedan en los agujeros y pescan solos, y la persona los reparte y hace la ronda.
El método es repartir y hacer la ronda
Dos acciones en vez de una presentación. El reparto decide qué área y qué profundidades cubrirán los aparejos. La ronda decide con qué rapidez el pescador se entera de una picada. Todo lo demás, el diseño de los propios aparejos, está en la raíz de los aparejos.
Con señal y sin ella
El aparejo con banderín avisa de la picada levantando el banderín, el aparejo sin señal no avisa nada. Para el método esa diferencia no está en el aparejo, sino en la ruta: con señal basta con mirar, sin señal hay que acercarse.
Por qué se colocan varios
Un aparejo es un punto y una sola profundidad. El sentido del método está en ocupar varios agujeros de distinta profundidad y dejarlos trabajar mientras la persona hace otra cosa. Aquí el área se gana con aparejos, no con movimiento.
Cuándo se considera lista la fila
Cuando en el hielo ya hay aparejos a distintas profundidades y el pescador ve o recuerda cada uno. Desde ese momento el método deja de ser reparto y pasa a ser la ronda: no se taladran nuevos agujeros mientras la fila no haya dicho lo suyo. El primer aparejo que trabaja ya es una respuesta, y a partir de ahí la fila se corrige, no se completa.
Este método se combina con el activo
Es lo más habitual: los aparejos quedan puestos, y mientras tanto el pescador pesca con la mormyshka en un agujero cercano y vigila los banderines con el rabillo del ojo. El aparejo fijo es cómodo precisamente porque no ocupa las manos.
Por qué los aparejos no se cambian de sitio a cada minuto
Cada traslado es un agujero nuevo, una profundidad nueva y un rato en que el aparejo no pesca nada. Por eso la fila se corrige poco a poco: primero se mira qué tienen en común los que funcionaron, y solo después se trasladan los más alejados. El método fijo gana con paciencia, y en eso es lo contrario de la pesca con cucharilla, donde el punto se deja tras unos ciclos sin respuesta.
Con qué se paga
Con atención. Los aparejos hay que tenerlos a la vista o en la cabeza, y cuantos más son, más posibilidades de que alguno pase todo el día con el anzuelo vacío sin que nadie lo note. Y con qué paga el aparejo sin señal por sí mismo, en la raíz de los aparejos; aquí el precio es otro: el método ocupa la cabeza mientras las manos están en otra cosa.