La ronda y el orden en los agujeros

La segunda acción del método. El aparejo ya está puesto y no necesita nada: a la persona solo le queda llegar a tiempo.

Para qué hace falta un orden

Para saber el tiempo. Cuando la ronda va siempre en la misma dirección, se sabe cuánto lleva cada aparejo sin revisar y en qué se distingue el que funcionó. Una ruta al azar borra esa información: todo se vuelve «en algún momento». La dirección de la ronda se mantiene igual todo el día, incluso cuando parece más cómodo atajar.

Qué se revisa en cada uno

Si el pez vivo sigue vivo, si el hilo no se congeló, si el agujero no se cerró con hielo y si la profundidad no se corrió. Esta es la verdadera razón de la ronda: la señal solo avisa de la picada, y el silencio del aparejo puede significar también que hace rato no está trabajando.

Con qué paga una ronda larga

Con tiempo hasta el clavado. Cuanto más ancha está repartida la fila, más tarde se entera el pescador de una picada sin señal, y más posibilidades hay de que el depredador suelte el pez vivo o se lo trague hondo. El ancho de la fila y la velocidad de la ronda se ajustan juntos, no por separado.

Cuándo se acorta la ronda

Cuando ya se sabe dónde está pasando la acción. Los aparejos lejanos que en varias vueltas no dieron nada se trasladan más cerca de la zona que funciona, y la ronda se acorta, y las revisiones se hacen más frecuentes. El reparto no termina ahí: dura todo el día.

Qué hacer con los agujeros que se congelan

Se les quita el hielo en cada vuelta; esta es la segunda razón para recorrer la fila incluso cuando ningún banderín se levantó. Una vuelta saltada cuesta no la picada, sino el propio aparejo: el hilo congelado hay que cortarlo y atarlo de nuevo con frío. Por qué se cubre el agujero con nieve y qué gana con eso, en la ficha sobre el aparejo con banderín.

Por qué señal se cambia el orden de la ronda

Por dónde se concentró la acción. Mientras funcionan aparejos por toda la fila, la ronda se deja como está. En cuanto dos o tres aparejos vecinos dan todas las picadas y el resto calla, la ronda empieza por ellos y se vuelve a ellos más seguido: sale más barato que trasladar aparejos, y se hace en el sitio.

La ronda y la pesca activa juntas

Casi siempre las vueltas no se hacen por las vueltas en sí: entre una y otra la persona pesca con la mormyshka o la cucharilla cerca. Por eso es fácil descuidar la ronda: una vuelta saltada dos veces convierte los aparejos fijos en aparejos olvidados.

Qué no se hace al hacer la ronda

No se corre. Un pisotón en el hielo se oye lejos bajo el agua, y la prisa hacia un aparejo que funcionó suele espantar aquello por lo que se fue. Los últimos pasos se dan con calma. Y no se dejan cosas tiradas cerca del aparejo: todo lo que queda sobre el hielo, al caer la tarde ya se ha congelado dentro de él sin remedio.


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