Color y transparencia del agua

El color del señuelo tiene sentido solo mientras se lo ve. La transparencia del agua es una distancia, no una impresión, y se mide.

El disco de Secchi

El método clásico: se baja un disco blanco al agua y se anota la profundidad a la que desaparece de la vista; esa profundidad es la transparencia. Es antiguo, sencillo y reproducible —lo siguen usando los hidrólogos, y se repite con una cucharilla atada al sedal. El disco estándar mide 20 centímetros, dividido en sectores negros y blancos. Lo importante es medir a la sombra de la barca, no de cara al sol: el reflejo de la superficie se come la mitad del resultado.

Qué implica esto para el señuelo

Si el disco desaparece a medio metro, el pez tampoco verá el señuelo más allá de esa distancia. Todo lo que ocurre pasado ese límite no existe para el ojo: allí solo quedan las vibraciones que el señuelo genera a su alrededor.

Tres causas distintas de turbidez

La arcilla y el limo en suspensión apagan todo por igual. La proliferación de algas tiñe el agua de verde y genera su propia dispersión de luz. La materia orgánica disuelta de las turberas vuelve el agua marrón. Son tres ópticas distintas, y el señuelo se ve diferente en cada una.

El color del agua misma es el fondo

El señuelo no se ve por sí solo, sino sobre un fondo. El agua verde de la proliferación de algas, la marrón de turbera y la gris de arcilla dan tres fondos distintos, y el mismo señuelo contrasta de forma diferente sobre cada uno. El fondo decide tanto como su propio color.

La proliferación de algas es un caso aparte

En pleno apogeo de la proliferación, la transparencia cae a decenas de centímetros, pero el agua sigue siendo clara. La silueta se distingue peor sobre ese fondo que en agua turbia y arcillosa, donde el fondo es oscuro y cualquier mancha destaca sobre él.

Transparencia y profundidad son cosas distintas

Un bajío en agua turbia puede ser más oscuro que una profundidad en agua limpia: en el primer caso la luz la apagan las partículas, en el segundo la propia masa de agua. Por eso «poco profundo» no significa «visible», y el horizonte de recuperación tampoco garantiza luz.

La transparencia cambia cada día

Una lluvia, un empuje del viento, una suelta desde una presa, un banco de carpas en el bajío, y la valoración de ayer ya no sirve. Lo que más rápido enturbia el agua es un afluente tras un aguacero: la desembocadura puede estar sucia con el cauce principal limpio. La transparencia se comprueba en el sitio, no se recuerda.

Qué hay en este apartado

Dos fichas. La primera trata de cómo la transparencia cambia la elección del color. La segunda, de dos lógicas opuestas para esa elección: coincidir con el alimento o, a propósito, no coincidir con nada.

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