Sonido y vibración del señuelo
La pregunta «¿hace ruido el señuelo?» en realidad son dos, porque el pez tiene dos receptores, y funcionan a distancias diferentes.
El campo cercano
Un señuelo en movimiento empuja el agua por delante y la arrastra detrás. Ese movimiento lo percibe la línea lateral, un órgano que reacciona al desplazamiento del agua respecto al cuerpo del pez. Es de corto alcance y se activa cuando el señuelo ya está cerca.
El campo lejano
Las oscilaciones de presión se propagan más lejos y llegan al oído interno. Eso ya es sonido en el sentido habitual, y es precisamente el que puede llevar al pez hasta el señuelo desde una distancia a la que no se percibe ningún movimiento del agua. El límite entre el campo cercano y el lejano no es brusco: un canal pasa al otro de forma gradual.
Frecuencia, no volumen
Las frecuencias altas se apagan en el agua más rápido que las bajas, así que lo que llega lejos es precisamente el sonido grave. El volumen aquí no sustituye a la frecuencia: un roce agudo y fino no se vuelve audible a distancia por mucho que se repita. Además, los ciprínidos tienen una transmisión ósea de la vejiga natatoria al oído y perciben una banda más ancha que el lucio y la perca.
Qué genera el señuelo
Tres cosas a la vez: el desplazamiento de agua por el cuerpo, el golpeteo de las bolitas en la cavidad, si la tiene, y el tintineo de las anillas contra los anzuelos. Esto último se oye incluso en la cucharilla, que no tiene ninguna cámara, así que un señuelo totalmente silencioso en la caja no existe.
Por qué el agua transmite esto mejor que la luz
La luz se debilita rápido en el agua y desaparece en la turbidez. Las vibraciones pasan tanto por la turbidez como por la oscuridad, así que de noche y en el fango este es el único canal que permanece intacto.
Qué hace ruido además del señuelo
La barca, los pasos por la orilla, el golpe del plomo contra el agua, el chirrido del carrete. Para el pez es el mismo canal, y con tiempo tranquilo en el bajío, el propio ruido del pescador llega más lejos que el golpeteo de las bolitas del pez artificial. Acercarse en silencio importa más que elegir un modelo ruidoso.
El ruido no atrae al pez desde el otro extremo del agua
El campo lejano le da al pez una dirección, no una dirección exacta: se acerca hacia el origen y luego busca ya con otros órganos. Por eso el canal cercano no desaparece en la posición final: un señuelo ruidoso no exime de pasarlo por donde el pez está parado.
El ruido no siempre ayuda
En agua muy pescada los señuelos ruidosos funcionan peor que los silenciosos: lo notan los pescadores, y por eso los fabricantes sacan versiones «silent» de los mismos modelos. Aquí no hay una prueba, hay un hecho de mercado, y lo llamamos exactamente así.