Señuelos de vinilo: forma y material

El señuelo de vinilo se diferencia del resto en dos cosas, y ambas vienen del material: apenas pesa y no tiene anzuelo propio. El peso, el anzuelo y la profundidad de recuperación se los da el montaje, no él mismo.

La sección se divide en forma y material

La forma decide cómo se mueve el señuelo: la cola en forma de hoz, la paleta, el cuerpo acanalado no son adornos, sino la manera de convertir un recogido uniforme del hilo en una acción irregular. El material decide cómo se comporta fuera del agua: cuán blando es, cuánto dura, cómo se conserva.

Es el mismo eje que divide las plomadas en corredizas y fijas: primero la pregunta «¿cómo funciona en el agua?», luego «¿de qué está hecho?». A continuación la sección pasa a las formas y al material.

Un señuelo sin peso y sin anzuelo

El vinilo apenas se hunde por sí solo: en el agua está cerca de la flotabilidad neutra y sin lastre se queda en la capa superior. Por eso siempre se monta en conjunto: con una cabeza plomada, una plomada aparte o un anzuelo lastrado.

La elección del montaje pesa aquí tanto como la del señuelo: el mismo vinilo de cola rizada sobre una cabeza pesada trabaja por el fondo con una recuperación escalonada, y sobre un anzuelo ligero planea despacio en la columna de agua.

También hay montajes donde el peso no toca al señuelo en absoluto y va aparte, más arriba o más abajo en la línea. En ellos el señuelo no lleva plomo encima y se mueve con más libertad, pero la profundidad ya no la fija él, sino la longitud del bajo de línea entre él y el peso.

El anzuelo se esconde en el cuerpo o queda al descubierto

El señuelo de vinilo tiene algo que el duro no tiene: el anzuelo se puede esconder por dentro. El anzuelo offset se ensarta con la punta metida en el cuerpo, y así el señuelo pasa entre las hierbas y las ramas; sobre una cabeza plomada el anzuelo queda al descubierto y clava con más seguridad, pero también se engancha en todo.

No en toda forma se logra esconder la punta: para eso el cuerpo tiene que ser lo bastante grueso como para que el anzuelo quede completamente cubierto. Los señuelos finos no ofrecen esa posibilidad, y en un lugar con obstáculos la elección de la forma se convierte en una cuestión de paso limpio, no de acción.

Por qué el vinilo se cuenta por decenas

Es la única clase de señuelos que se comporta como un consumible: los dientes del lucio cortan la cola, y el anzuelo, con los lances repetidos, va rasgando el cuerpo. Una caja de vinilo se gasta en una temporada, mientras que un señuelo duro dura años, y eso está en la propia idea del señuelo blando, no es señal de mala calidad.

Lo que el vinilo no hace

No mantiene la forma para siempre: un señuelo dejado doblado en la caja se queda torcido, y su acción sale igual de torcida. No funciona sin montaje: por sí solo es un trozo de plástico sin peso. Y no perdona un montaje mal centrado: un anzuelo desplazado unos milímetros hace que el señuelo gire sobre su propio eje en lugar de nadar.

Materiales


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