Construcción de una caña de invierno
La caña de invierno se arma con seis piezas, pero solo dos son obligatorias: la puntera y el mango. El resto no está en todas las construcciones, y por eso los aparejos de esta rama son tan distintos entre sí.
La puntera
La parte fina y flexible que transmite el esfuerzo de la muñeca a través del hilo hasta el señuelo, y sostiene el puntero flexible. Su rigidez decide con cuánta precisión la mano controla el señuelo: una blanda suaviza el movimiento, una rígida lo transmite casi sin retraso, pero no perdona los golpes bruscos.
La rigidez se elige por el peso del señuelo, no por el pez. Un señuelo ligero no dobla en absoluto una puntera rígida, y el movimiento le llega cortado; uno pesado dobla la blanda por la mitad y se come la clavada. Es el tercer rasgo junto a la longitud y el material, y el único que no se ve en el mostrador: en la tienda la puntera se dobla con la mano, y sobre el hielo la dobla un señuelo de una fracción de gramo.
El mango
Aquello por lo que se sostiene el aparejo horas con frío. Puede ser fijo, cuando la puntera sale directamente de él, o desmontable. El material aquí importa más de lo que parece: un mango frío se resbala con el guante mojado, y la propia forma se elige según cómo la mano sujeta el aparejo.
El portacarrete y el carrete
No están en todas las cañas: qué construcciones sí los tienen se explica en los tipos de cañas de invierno. Donde están, el carrete guarda la reserva de hilo y permite cambiar de profundidad rápido; donde no están, hace lo mismo el carrete de mano en el mango. El carrete no influye en la presentación misma: el movimiento lo da la mano a través de la puntera y el puntero flexible, y el carrete entra entre presentación y presentación, al cambiar de horizonte o sacar el pez.
Las anillas
Tampoco están en todas partes. Hacen falta solo cuando el hilo va a lo largo de la puntera desde el carrete; en las construcciones donde sale directamente del mango, no hay anillas. En invierno la anilla es además el lugar donde se forma el hielo.
El puntero flexible
Una lámina flexible en el extremo de la puntera que muestra la picada con su curvatura. En la pesca con mormyshka además transmite la oscilación al señuelo, por eso se elige según el peso de cada señuelo. El puntero flexible desmontable se pone y se quita directamente sobre el hielo.
Qué se le puede quitar
Se le pueden quitar las anillas, el portacarrete, el carrete e incluso el puntero flexible: cada variante siguiente es más simple que la anterior, y cada simplificación tiene un precio. El aparejo más simple de la rama —mango con carrete de mano y puntera— no se rompe jamás, pero también hay que cambiar la profundidad a mano. Cada pieza que se quita compra fiabilidad y cobra en comodidad, y ninguna de las variantes gana en ambos frentes a la vez.
Qué falla primero
Lo que se mueve. El eje del carrete, la fijación del mango desmontable y el propio asiento del puntero flexible se hielan y se aflojan antes que la puntera. Por eso se lleva un puntero flexible de repuesto más a menudo que una caña de repuesto: es pequeño, cuesta céntimos y se coloca sobre el hielo en un minuto, y sin él el aparejo pasa de estar operativo a ser solo transportable.