El material de la caña de invierno

La caña de invierno tiene dos partes distintas y dos tareas distintas: de la sensibilidad se encarga la puntera; de que el aparejo no se resbale con el guante mojado, el mango.

Carbono

Fibra de carbono. Es el material más sensible y más ligero de los cuatro: el movimiento de la mano llega hasta el señuelo casi sin retraso. La rigidez varía, desde blanda hasta casi inflexible. Se paga con precio y fragilidad: una puntera de carbono se rompe con un golpe donde una de fibra de vidrio solo se dobla.

Fibra de vidrio

Más pesada que el carbono y por lo general más rígida, pero no le teme al golpe contra el hielo y aguanta el transporte en la caja junto con la barrena. La sensibilidad es menor, y el roce pequeño hay que leerlo en el puntero flexible y no en la mano.

Composite

Carbono y fibra de vidrio en una misma puntera. Intermedio en precio y en sensibilidad, con un buen margen de resistencia: es un compromiso, no una propiedad aparte. El fabricante rara vez indica la proporción de carbono, así que dos punteras con la misma etiqueta «composite» pueden diferir entre sí más de lo que difiere el composite de la fibra de vidrio. La mayoría de las cañas de invierno más vendidas están hechas así.

Plástico

El más barato y el menos sensible. La rigidez es baja, el movimiento de la mano llega con retraso, pero es difícil de romper. Se monta sobre todo en las construcciones más simples, donde la sensibilidad ya recae en el puntero flexible, y en las cañas infantiles, que no da pena perder en el agujero junto con el pez.

El material del mango

Corcho, neopreno, espuma y madera. Los dos primeros son blandos y cálidos al tacto; la espuma añade flotabilidad, así que el aparejo que cae al agujero no se hunde, y la madera es más pesada y más fría, pero no se deforma. En la de carrete de mano el mango hace además de soporte del hilo, así que ahí el material se elige también por si lo aguanta enrollado y si el borde afilado del mango no lo corta cuando una vuelta mojada se aprieta.

Qué decide el material con el frío

Dos cosas que no se ven en la tienda. La primera: un mango frío roba el calor de la mano, y el día con él se acorta. La segunda: el recubrimiento mojado y helado deja de sujetarse en el guante, y el aparejo empieza a resbalar justo cuando el pez ha picado. Ninguna de las dos propiedades se ve en el mostrador, y ambas se notan a la tercera hora sobre el hielo.

El material se elige por el uso, no por el precio

Las marcas y las composiciones exactas aquí no añaden nada. El carbono gana en sensibilidad donde el aparejo está en la mano todo el día, y pierde frente a la fibra de vidrio donde se transporta en la caja y se tira sobre el hielo. Por eso el material de la puntera se decide no por el precio, sino por cómo vive el aparejo entre salidas: a una la llevan una vez por temporada, a otra cada sábado por el maletero y la tienda de campaña.


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