Cuerpo, quilla y antena del flotador

El flotador se compone de tres partes y cada una responde de lo suyo: el cuerpo da flotabilidad, la quilla mantiene la vertical, la antena muestra la picada. Cambiar una sin tocar las otras no sale.

El cuerpo: dónde tiene la parte ancha

El cuerpo desplaza agua y de su volumen depende la capacidad de carga. Pero importa más dónde está la parte ancha: arriba, en el medio o abajo. De las tareas del flotador se habla aparte.

La parte ancha arriba se apoya en el flujo y sostiene el montaje en corriente. La parte ancha abajo da estabilidad en agua quieta y con ola. Eso es lo que se esconde detrás de «flotador para corriente» y «flotador para estanque».

La quilla: un eje, no un adorno

La quilla desplaza el peso hacia abajo y le da al flotador su vertical. Sin ella el cuerpo se tumbaría de lado con el primer viento. Una quilla de metal pesa más y pone el flotador de pie antes; una de carbono pesa menos y recorta menos la reserva de flotabilidad.

Una quilla larga estabiliza con ola; una corta deja que el flotador reaccione antes. Por eso «el flotador tarda en ponerse de pie» casi siempre va de la quilla y no del peso.

La antena: visibilidad contra resistencia

Una antena gruesa se ve lejos y a contraluz, pero tiene flotabilidad propia: para hundirla el pez debe aplicar más fuerza. Una antena fina muestra el toque más leve, pero se pierde con ola a diez metros.

Aquí hay un conflicto directo, y no se esquiva: se resuelve para el agua de hoy. El orden del plomeo con eso no cambia: la capacidad de carga viene escrita en el flotador y no depende de la antena.

De qué se hacen

El cuerpo: balsa, poliestireno, plástico, pluma de ave. La quilla: carbono, fibra de vidrio, metal. La antena: plástico, tubo hueco o inserto de fibra, a veces fosforescente.

El material no cambia la capacidad de carga, cambia el tamaño de la pieza a igual capacidad de carga, y es justo eso lo que marca la diferencia de precio.

Qué se estropea y cómo verlo

El barniz se agrieta, el cuerpo toma agua y el flotador se queda más bajo que el año pasado con el mismo plomo. La quilla se afloja en su alojamiento y empieza a bailar. La antena se decolora y deja de leerse.

La comprobación es una: ponerlo en agua en casa con su plomo de trabajo. Si flota distinto, ha cambiado la pieza, no el pez.

Lo que aquí no escribimos

Las medidas exactas y las proporciones del flotador «correcto». En el mercado hay decenas de formas, hechas para disciplinas distintas, y no hemos encontrado una fuente para unas proporciones generales. Lo que sí se comprueba está descrito arriba.


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