Cómo se rescata a otra persona
El protocolo de la DLRG está construido en torno a un hecho: que el propio rescatador salga al hielo ya es sumamente peligroso de por sí. Por eso la secuencia no empieza por cómo tirar de él, sino por cómo no acabar siendo el segundo en el agua.
Primero, desde la orilla
El primer intento se hace desde tierra firme, y solo si es imposible se considera salir al hielo. En paralelo, la llamada al servicio: no espera al resultado de los intentos. En España es el 112.
Se reparte el peso
Si aun así se sale al hielo, el peso del rescatador se reparte por la superficie lo más uniformemente posible: tumbándose. El hielo que ya se rompió bajo una persona está al límite, y el segundo, que camina de pie hacia el boquete, lo rompe aún más.
Al boquete no se acerca sin medios auxiliares
Es un punto aparte del protocolo. Si no hay nada a mano, se tumba uno boca abajo y se tiende al accidentado una rama o una prenda. Por eso una tabla o una rama grande figura en la lista de lo que se mantiene junto al agujero: en el momento necesario no habrá tiempo de buscar nada.
Varios rescatadores: una cadena
Tumbados, uno tras otro, apoyándose entre sí. La cadena reparte el peso a lo largo en vez de concentrarlo en un solo punto, y al mismo tiempo deja al último eslabón un apoyo sobre hielo firme.
Lo que no se hace
No se corre ni se tira de un tirón. Y no se aplaza la llamada al servicio para «primero lo sacamos»: el estado puede empeorar de golpe justo después de sacar a la persona, y la ficha siguiente trata exactamente de eso.
Por qué esto es cosa del compañero y no de un transeúnte
Porque puede no haber ningún transeúnte sobre el hielo. Todo lo descrito arriba tiene sentido exactamente mientras hay alguien más cerca, y por eso salir en pareja figura en esta sección no como un consejo, sino como una condición.