Cómo ajustar un carrete multiplicador

Ajustar un multiplicador no es girar una rueda, sino fijar tres escalones que actúan en secuencia. El orden importa: si se empieza por el extremo equivocado, se acaba compensando con el freno lo que debía haber quitado el tensor.

Paso uno: el juego longitudinal de la bobina

La tuerca de debajo de la manivela presiona el eje de la bobina por el extremo. Apriétela y luego suelte el señuelo con la bobina libre: está bien cuando el señuelo baja de forma continua y se detiene sin que la bobina siga girando. Si la bobina se pasa de vueltas, el tensor va flojo.

Un tensor demasiado apretado también se nota: el señuelo cae despacio y como a disgusto. Eso ya es rozamiento de sobra, y acorta el lance.

Paso dos: el freno

Ahora entra el freno, y conviene empezar fuerte e ir soltando de paso en paso. Así se llega al límite por el lado en el que todavía no hay cabellera, y no por aquel en el que ya ha ocurrido. Cómo funcionan los dos tipos está en la entrada sobre los frenos del multiplicador.

Paso tres: el pulgar

El pulgar descansa sobre la bobina durante todo el lance, pero no presiona sin parar. Trabaja en dos puntos: brevemente en lo alto de la trayectoria, cuando el señuelo empieza a frenarse, y justo antes de la entrada en el agua, para detener la bobina antes que el señuelo.

Cada señuelo nuevo es un ajuste nuevo

No es un trámite de una vez. Ha cambiado el peso del señuelo, ha puesto otra línea, ha salido con viento de cara: los tres escalones se revisan de nuevo empezando por el tensor. El ajuste pertenece al lance, no al carrete.

Lo que más influye es el peso: un señuelo ligero acelera menos la bobina, y un freno elegido para uno pesado dejará el lance corto.

El viento cambia el ajuste, no la técnica

El viento de cara y el lateral frenan el señuelo, pero no la bobina. Se produce exactamente el desajuste contra el que está el freno, solo que más marcado: el señuelo pierde velocidad allí donde la bobina la mantiene.

La respuesta correcta al viento es más freno y pulgar más temprano, no un lance más fuerte. Un lance más fuerte añade vueltas a la bobina, es decir, agranda el desajuste en vez de reducirlo.

El multiplicador va en su propia caña

Una caña de casting lleva las anillas arriba y no abajo, y en el mango tiene un gatillo para el dedo. No es moda: aquí el carrete queda por encima del blank, y la línea debe correr por el mismo lado que él.

Montar un multiplicador en una caña de spinning no funciona: la línea llegaría a las anillas por el lado contrario y rozaría contra el blank. Los tipos de caña van aparte — cañas de pescar.

Una cabellera no es una avería

Se deshace así: aflojar el freno, presionar la bobina con el pulgar y tirar de la línea madre, en lugar de sacar los bucles uno a uno. Lo habitual es que basten unos cuantos tirones de ese tipo.

Sacar los bucles con los dedos es peor: la línea que hay en ellos ya está sobrepasada de tensión, y cada tirón aprieta un nudo donde no lo había. Un tramo aplastado se corta sin más, y una bobina de repuesto se lleva precisamente para eso.


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