Peces artificiales: su propio horizonte
El pez artificial es un señuelo duro con una pala delantera. A diferencia de los señuelos de vinilo, no necesita ni un peso aparte ni un anzuelo aparte: tanto la acción propia como la profundidad de trabajo vienen incorporadas en el propio señuelo.
Dos cosas que no tiene ningún otro señuelo
La primera es el movimiento propio: la pala capta la corriente y el señuelo empieza a balancearse de lado a lado con solo una recuperación uniforme. La segunda es el horizonte de trabajo: la misma pala empuja el cuerpo hacia abajo, y durante la recuperación el pez artificial mantiene su profundidad, sin hundirse ni subir.
Por eso el pez artificial se lleva a lo largo del horizonte y no a saltos desde el fondo: la profundidad la marca el señuelo, no el peso ni la pausa.
La sección se divide en clase y pala
La clase trata del señuelo en sí: qué hace sin movimiento (flota, se hunde o se queda quieto) y cómo se mueve el cuerpo según su forma. La pala trata de la única pieza que no tiene ningún otro señuelo, y de hasta qué profundidad lleva el señuelo.
Cómo se recupera
La recuperación uniforme activa la acción y mantiene el horizonte: es el método básico del que parten todos los demás. La recuperación a tirones añade cortes de ritmo: el señuelo se arranca con movimientos breves de la caña, y tras cada tirón no vuelve de inmediato a su ritmo.
La pausa es una herramienta aparte, y funciona de forma distinta según la clase de flotabilidad: al detenerse, el pez artificial deja de tener acción, pero no deja de trabajar.
Los anzuelos quedan al descubierto
El pez artificial lleva dos o tres anzuelos triples en anillas partidas, y no hay dónde ocultarlos. Esto lo hace rápido para el clavado e indefenso entre la vegetación: el señuelo recoge todo lo que encuentra a su paso. Donde el fondo está sucio, funciona mejor un señuelo de vinilo con el anzuelo oculto, no el pez artificial.
No es un consumible
El cuerpo duro no se rompe en el anzuelo ni lo cortan los dientes como al vinilo: el pez artificial dura años, y eso está incluido en su precio. Se pierde no por desgaste, sino por enganche: por eso se le monta un nudo o un broche fiables, no el más fino disponible.
El tamaño del señuelo filtra el pez
Un pez artificial pequeño recoge picadas de todo lo que sea capaz de agarrarlo, uno grande deja fuera a los peces más pequeños por el propio tamaño de su boca. No es garantía de un trofeo, sino una elección de quién podrá siquiera tomar el señuelo.
Lo que un pez artificial no hace
No cambia de horizonte a voluntad: un señuelo pensado para la capa superior no baja al fondo por mucho que se recupere más despacio. Y tampoco trabaja parado: un señuelo detenido deja de tener acción de inmediato, a diferencia del vinilo, que todavía muestra algo mientras cae.