Relación de recuperación
La relación de recuperación indica cuántas vueltas da el rotor o la bobina por una vuelta de la manivela. Se escribe con dos números separados por dos puntos, y el primero de ellos es la relación.
El número cuenta vueltas, no metros
Aquí empieza la confusión principal. Una vuelta del rotor no es lo mismo que una longitud de línea recogida: cuánta entra en esa vuelta depende de lo gruesa que sea la bobina y de cuánto haya ya enrollado en ella.
Por eso dos carretes con la misma relación recogen de forma distinta, y el mismo carrete recoge más rápido con la bobina llena que con ella a medias. Los fabricantes indican en una línea aparte cuánta línea entra por vuelta de manivela, y ese dato está más cerca del asunto que la relación.
Rápido y de fuerza es una elección, no una nota
Una relación alta da velocidad; una baja, fuerza. Es una palanca: por una vuelta de manivela, o mucha línea con más esfuerzo en el puño, o poca pero con menos esfuerzo. Ese intercambio no se puede esquivar, y «mejor» no existe aquí al margen de la forma de pescar.
Por eso en la entrada sobre el carrete de pesca la velocidad y la fuerza aparecen juntas como dos caras de un mismo número y no como dos características.
Para qué se toma uno rápido
El rápido hace falta donde hay que recoger línea a menudo y en cantidad: recuperar el seno después del lance, alcanzar a un pez que viene hacia el pescador, devolver el señuelo deprisa entre lances. El jigging con pausas largas también agradece un carrete rápido, precisamente porque entre saltos hay que recoger el seno a tiempo.
Para qué se toma uno de fuerza
El de fuerza gana donde la resistencia es constante y alta: recuperación profunda, corriente fuerte, un señuelo voluminoso que empuja el agua durante todo el recorrido. La mano se cansa menos, y en una jornada larga eso no es un detalle.
En los carretes multiplicadores la diferencia se nota más que en los fijos: la manivela va sobre el eje de la bobina y el esfuerzo se siente directo, sin transmisión intermedia.
El carrete de tambor no la tiene
Un carrete de tambor no lleva engranaje alguno: el tambor va directamente sobre el eje y una vuelta de manivela es una vuelta de tambor. Allí la relación es uno a uno y no hay nada que multiplicar.
La pregunta se traslada entonces al diámetro del tambor: cuanto mayor sea, más línea entra en la misma vuelta. Es la misma idea de antes —los metros los da la geometría, no la transmisión— solo que aquí se ve en estado puro.
El ritmo de la recuperación lo marca la mano
La relación no hace rápida una recuperación: solo fija cuántas vueltas de manivela costará. Una recuperación lenta se puede hacer también con un carrete rápido, sencillamente girando más despacio.
Al revés no vale. Con un carrete de fuerza no se consigue una recuperación rápida: a la mano le falta ritmo. Por eso, cuando la elección no está clara, se tira hacia el rápido: él sabe hacer los dos, y el de fuerza solo uno.