Cuidado y almacenamiento del carrete
Un carrete no se estropea por el pez ni por las horas en el agua. Lo mata lo que se le ha metido dentro, y casi siempre es agua con arena. Por eso su cuidado no empieza con una acción, sino con la lista de lo que no debe hacerse.
Lo que no se hace
No sumergirlo ni lavarlo a chorro. El cuerpo no es estanco: tiene holguras junto al eje, junto a la bobina y junto a la palanca. Un chorro mete agua donde las salpicaduras nunca llegan, y con ella la arena.
No secarlo junto al radiador ni con secador: la grasa se vuelve líquida y sale de los conjuntos donde debe quedarse. Y no desmontarlo «por precaución» mientras funcione en silencio y sin juego: en cada montaje algo vuelve distinto de como estaba.
Después de cada salida
Pasar un trapo húmedo y secar, sujetando el carrete con la manivela hacia abajo para que el agua escurra alejándose del cuerpo y no hacia dentro. Aparte, el rodillo guíahilos y el arco: la arena se junta justo ahí.
La bobina se quita y se limpia por debajo. Es el punto al que más agua llega y al que nadie mira.
La sal
Tras el agua salada el equipo se enjuaga con agua dulce, pero el carrete con cuidado: trapo humedecido y no chorro. La sal queda en cristales en esas mismas holguras y las corroe desde dentro. Lo que le hace a la línea está descrito aparte — cuidado y almacenamiento del hilo.
El freno se afloja para guardarlo
Un freno apretado presiona los discos de fricción todo el invierno. Se pegan entre sí, y en primavera el carrete empieza a ceder línea a tirones en lugar de hacerlo de forma continua, que es justo la avería por la que el montaje rompe en la primera picada.
Hay que aflojarlo del todo y volver a ajustarlo antes de pescar: cómo exactamente, está en la entrada sobre el freno.
La grasa: dónde hace falta
Bastan dos cosas: aceite fluido en el rodillo guíahilos y en el eje de la manivela, y grasa espesa en los engranajes interiores. No se pueden mezclar, y más no significa mejor: la grasa sobrante sale al exterior y recoge arena.
Las mismas razones valen para la caña, con la conclusión contraria: en la junta de carbono no se pone grasa en absoluto — cuidado y almacenamiento de la caña.
Qué revisar antes de la temporada
Cuatro cosas, todas comprobables con las manos en un minuto. El rodillo guíahilos debe girar libre con el dedo: un rodillo agarrotado sierra el trenzado desde el primer lance, y por qué es así se explica en la entrada sobre los rodamientos.
Después: si la manivela tiene juego lateral, si el arco cierra solo y del todo, y si el freno cede de forma uniforme, sin tirón de arranque. Las cuatro se hacen en casa y ninguna exige desmontar el carrete.
La línea en la bobina
Un enrollado en tensión no pasa así el invierno: la misma regla ya está escrita para la caña, y el motivo es común, porque una tensión constante no le conviene a nada. Antes de la temporada la línea se revisa igualmente, en vez de fiarse de su aspecto.